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En cuarentena… Adquirir un hábito en dos pasos. 

Estar obligado a hacer algo no es un plato de buen gusto para nadie. Y aún menos cuando es estar encerrado en tu casa sin poder salir y hacer vida normal , entonces todos echamos de menos trabajar en la oficina con nuestros compañeros, coger el coche para ir a cualquier sitio, aún teniendo que hacer una cola de kilómetros para llegar a nuestro destino o ir a ver a un familiar. Ahora nos olvidamos de nuestras quejas cotidianas y creamos unas de nuevas que solicitan volver a la normalidad de la que tanto nos quejamos… Hay especulaciones de que todo seguirá igual, de que poca cosa cambiará cuando acabemos el confinamiento i podamos salir de nuevo a la calle. Sin embargo, a mi me gusta ser positivo y por ello quiero redactar un artículo para que el lector se proponga aprovechar estos tiempos que nos obligan a reflexionar. 

Tenemos que destacar que pasados unos días de confinamiento ya han habido varias reacciones que nos provocan inestabilidad para afrontar la situación. Estas pueden ser: Insomnio, ansiedad, desgana, estrés, aburrimiento, desesperación,sensación de debilidad, desesperanza, tristeza… 

Al margen de estas sensaciones tenemos que tomar la responsabilidad y actuar para pasar una cuarentena productiva. 

Podemos decir que seguimos una rutina cada día en la que hay cosas que son fáciles de reproducir, porque tenemos hábitos adquiridos en nuestra vida fuera de la cuarentena. Pero, ¿Qué mejor momento que el de estar en casa todo el tiempo deseando hacer algo para adquirir nuevos y mejores hábitos? Hábitos saludables, hábitos para mejorar la productividad y la organización, hábitos de limpieza, cocina o de conversación, escuchando a nuestros familiares, conociendo más a fondo su vida, sus sensaciones, sus necesidades…

En definitiva, hábitos que hasta el momento no nos habíamos planteado adquirir por la falta de tiempo. Ahora es el momento de buscarle un hueco en nuestra agenda. Estoy seguro de que una vez hayamos encontrado el sentido y la utilidad al hábito de hacer ejercicio, al hábito de cocinar comida saludable o al hábito de organizar la agenda antes de ejecutar cualquier tarea o empezar cualquier día; cuando pase la cuarentena los haremos sin ningún problema, porque estos mejorarán nuestro rendimiento diario. Buscaremos los momentos para hacerlo porque necesitaremos sentirnos bien y para ello necesitaremos ejecutar hábitos que nos produzcan bienestar.

Vamos a cultivar estos hábitos buscando los puntos positivos de cada uno de ellos. Es decir, el resultado que nos darán y el cambio que producirán en nosotros. Tenemos que dejar de pensar que nos da pereza levantarnos de nuestro asiento, tenemos que evitar dejarnos llevar por el pensamiento de que no va a valer la pena o del que dice que no va a servir de nada cuando volvamos a la normalidad.

Si tienes la voluntad y haces el esfuerzo nadie te va a impedir que lo hagas posible. Es más, si alguien te lo impide tu responsabilidad es impedir que eso te afecte, buscar soluciones o acuerdos para hacerlo.

Es fundamental remarcar la importancia de la ejecución para cumplir con el propósito de lo que queremos conseguir. Puesto que si somos sinceros, es posible que cuando pasemos al horario rutinario y estresante que vivimos en el día a día no buscaremos ese margen para adquirir hábitos, volveremos a vivir con la prisa, con el nerviosismo y con la desgana que arrastramos desde que nuestro tiempo está condicionado por nuestro trabajo, nuestros hijos, nuestra pareja o nuestros familiares. Y volveremos a hacer las cosas arrastrando los pies, quejándonos y haciendo apología de la negatividad.

Quiero que te des cuenta de que que tomar las riendas y la responsabilidad depende de ti y va a repercutir positiva o negativamente en tu vida. Por ello quiero facilitarte una estructura para que consigas adquirir cualquier hábito que te propongas. 

Seguramente si encuentras síntomas como los anteriormente comentados es porque hay cosas que puedes mejorar, piénsalo. Si no hay nada que puedas hacer no hace falta que leas más, seguramente, aquellos que están haciendo todo lo que está en sus manos y están trabajando para sentirse mejor ya no estén leyendo este artículo o no han ni llegado a abrir esta página. Ellos han pensado: Ya lo estoy haciendo y cada día me siento mejor… Posiblemente sea cierto; si no lo es, y se están autoengañando, será su problema en un futuro. 

En cualquier caso, te doy mi enhorabuena por llegar al final, vamos a los pasos que debemos seguir para adquirir un hábito:

Seguramente tienes resistencias porque te encuentras en un estado de cansancio, desgana, relajación que te dificulta hacer la actividad cuando quieres hacerla. Recuerda que uno de los puntos más importantes es valorar el por qué quieres este hábito y qué utilidad va a tener para tu vida. Además de aprovechar este momento como una oportunidad de crecimiento.

Entonces, lo primero será reflexionar sobre qué me puede ayudar a mejorar: 

  • ¿Qué necesito?
  • ¿En qué fallo?
  • ¿Qué me gustaría hacer pero no hago nunca?
  • ¿Qué aspectos de mi vida me hacen sentir mal?
  • ¿Cuál es mi sueño y qué me falta para llegar a él?

Si hace falta haz una lista de cosas o un esquema englobando los temas que queremos mejorar, por ejemplo: 

Esto sería un análisis completo de cuáles serán las acciones que formarán mis hábitos una vez haya cogido la “costumbre” de hacerlas diariamente o semanalmente. Antes de tomar acción, sigue leyendo… 

Hay una parte muy importante en este plan, es el apartado que pone “mis objetivos”. Esto quiere decir que para cada meta o hábito tengo que tener mis objetivos, que serán los motivos por los cuales quiero adquirir este hábito. 

Además de las acciones a realizar, también necesitaremos una planificación y una serie de competencias un poco más extensas y complejas como para trabajarlas en un artículo.

Una vez tengas claro qué quieres hacer, es hora de ponerse en marcha, infórmate sobre el tema, planifica acciones pequeñas, de corta duración o fáciles de ejecutar y empieza a tener las primeras tomas de contacto diariamente con tu nuevo hábito. Una vez vayas viendo que cada vez es más fácil dejar el antiguo hábito para hacer este nuevo y más útil, te marcarás avances, retos y buscaras en ellos la motivación, es decir, necesitas ver cómo tu hábito progresa y te hace crecer. Un ejemplo para verlo claro es el ejercicio físico, siempre cuesta ponernos manos a la obra, lo concebimos como un sufrimiento, pero a medida que lo practicamos vamos dejando el sufrimiento atrás y aumentamos el rendimiento.

Todo hábito nos facilita o nos dificulta las cosas en nuestra rutina. Los buenos hábitos nos llevarán a tener resultados positivos, nos facilitarán el trabajo o nos ofrecerán bienestar. Por contrario, los malos hábitos nos pueden traer discusiones, problemas en la salud, imprevistos… 

En definitiva el hábito puede ser nuestro mayor apoyo o aquel que nos destruye y nos lleva a la ruina.

CREA LA VIDA QUE DESEAS TENER Y APROVECHA CUANDO MÁS TIEMPO TIENES PARA PLANIFICARLA O DECIDIR QUÉ ES LO QUE REALMENTE NECESITAS.

About Author : Arte de Vivir
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